DECEPCION
 


Cuando el curso "La clase del 60" terminó en el Seminario de Pilas, los estudios de Humanidades, pasó a Sevilla para continuar con Filosofía.

La entrada en San Telmo, causó expectación por el tipo de estudio, por sus nuevos profesores, por las diferentes formas que estaba todo organizado etc. A mí desde los comienzos me llamó la atención un profesor del Seminario que impartía clases de Teología de donde era tutor del primer curso y que levantaba entre los alumnos una gran admiración por su preparación y sabiduría.

Un día en una de nuestras clases ordinarias, el profesor que la impartía, estuvo hablando de este hombre y dijo que había hecho una tesis en alemán, que a los mismos alemanes llamó la atención y que él como admirador se quitaba el sombrero --chapeau--.

El profesor del que estoy hablando es Don José María Garrido Luceño, conocido por el sobrenombre de EL GARRI, Doctor en Filosofía, Doctor en Antropología, Profesor de Filosofía antigua, Decano de profesores... Necesitaríamos muchas hojas para hacer un historial completo.

Cuando lo vi por primera vez, me sorprendió porque me lo había figurado de modo distinto ,en lugar de trajes, corbata..apareció con aspecto campechano, 'con un modo informal de vestir, con un estilo desenfadado que rompía barreras y lo integraba más con sus alumnos.

Su sentido del humor, acompañado de unas risotadas sinceras , fue una de las causas por las que siempre estuviese rodeado de alumnos que lo mismo hablaban de un tema distendido, que lo hacían de cualquier filósofo, dejando siempre a los oyentes atraídos por la originalidad y precisión de sus comentarios.

Dimos juntos algunas clases de Francés (1964), que no continuamos, quizás porque su velocidad no era la mía. Desde su cuarto, con una magnífica ventana, que daba a los jardines del palacio, pude contemplar incluso participar en bromas divertidas.

Cuando se ve algún blog como el de un tal Isaac ( servus veritatis), nos damos cuenta que la profunda ignorancia es profundamente atrevida. Hay que tener la cara dura.. corto aquí, no merece la pena perder el tiempo…

Siete compañeros de la misma clase, nos marchamos a la Universidad Pontificia de Comillas para continuar los estudios de Filosofía, dejé de ver a este profesor porque cada vida fue por diferentes caminos y ya no supe más de él. Después de casi 50 años un grupo de compañeros procedentes del Seminario de Pilas y del curso "La clase del 60" me invitaron a asistir a un cursillo que impartía EL GARRI.

Mi curiosidad se impuso y me fui con ellos en uno de los pasillos apareció D. José María rodeado se varios alumnos. Su fuerte risa en cascada firmaba que nada había cambiado, el contenido de su clase como siempre, magnífico. Me interesé por su obra y cual fue mi decepción cuando vi que sus publicaciones se reducían a unos artículos dispersos en revistas, a todas luces insuficientes. Un hombre de esa categoría intelectual pienso que debería haber dejado publicaciones suficientes de tantas materias como domina.

La Iglesia de Sevilla también es responsable de tener a esta persona tan poco aprovechada. Bien es verdad que en la historia hay personajes como Sócrates o el mismo Jesucristo que no dejaron nada escrito pero este no es el caso ya que contaron con Platón o con San Marcos.

11/10/2011


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© "Los niños de Juan Manuel" - Junio 2009"